Se alquila nave de 350 m2 con 80 m2 de oficina, altura 6,5 metros, 2 baños.
Precio alquiler: 1.800 euros + impuestos vigentes, incluye gastos de comunidad.
Impuestos a cargo del arrendatario: IAE, Tasas Ayuntamiento, Comunidad o Estatal, o cualquier otro impuesto.
Seguro Nave: Por cuenta del arrendatario
Fianza: 6 meses en metálico o aval bancario.
La nave está ubicada en la Calle Rayo S/N, Polígono San José de Valderas en Leganés, muy cerca de Alcorcón. Bien comunicada con la M40, la A5 y la autovía a Leganés. Interesados llamar al teléfono 666453682.
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miércoles, 23 de febrero de 2011
viernes, 17 de octubre de 2008
HIPOTECAS AHOGAN A MUCHOS COLOMBIANOS EN ESPAÑA
Muchos colombianos en España han dejado de pagar la cuota de sus casas por falta de trabajo y hoy están a punto de perderlas.
A Carlos Zambrano, de Pereira, el piso que compró en la zona de Carabanchel, en Madrid, le costó 220.000 euros. Comenzó a pagarlo en el 2005, y desde entonces no ha dejado de pagar. Sin embargo, sólo ha cancelado 3.000 euros de la deuda y 19.200 de los intereses. Ahora, sin trabajo, se ha quedado atrasado en dos cuotas y como ve el panorama, no podrá pagar más.
Caja Madrid, la primera de estas entidades en España, le hizo el préstamo a 30 años con cuotas que comenzaron en 750 euros. Hoy la cuota es de 1.650 y con la crisis se puede aumentar en unos 100 euros. Y no sólo eso: el piso cuesta hoy 170.000 euros, así que si lo vende, le pagaría al banco esos 170.000 y le quedaría debiendo el resto.
“No puedo más, no tengo con qué pagar, con lo que me pagan de paro (subsidio al desempleo) y lo que gana mi esposa a duras penas llegamos a 1.200 euros. A eso quítele el pago de comida, colegios de dos niños, libros, la cuota del coche, en fin, no queda nada para pagar la hipoteca”, dice.
José Marín también ha ido a Caja Madrid a entregar el piso que compró en el 2005 por un precio de 230.000 euros gracias un préstamo de la entidad y de los cuales ha pagado apenas 20.000. No se lo han recibido, ni se lo aceptarán en lo posible. La Caja de Ahorros le ha advertido que cómo sea tiene que pagar la deuda.
Y José no sabe cómo hacerlo. Se ha quedado sin trabajo y su esposa y sus dos hijos han regresado al país, de donde llegaron hace nueve años. Después de tener una casa de tres habitaciones, en un buen lugar de la capital española, se ha ido a vivir donde unos amigos pagando 250 euros por el cuarto donde duerme. Dormir es un decir porque, como si fuera poco, sufre de insomnio debido al estrés.
Se levanta todas las mañanas a buscar dos cosas, trabajo y asesoría para su caso, de por sí lleno de irregularidades en la forma, aunque en el fondo se atañe a las leyes.
De lo primero, nada. En cuanto a la asesoría, la cosa va mejor. La ha encontrado en Aesco y allí ha sabido que no es el único; que unos 2.o00 colombianos en toda España lo único que quieren es entregar el piso, devolverse y acabar con esta pesadilla.
Queremos que se cree un fondo de protección de las familias, tal y como existe en Alemania o Francia mientras pasa la crisis. Esta fue una de las propuestas del Psoe durante la campaña: Juan Carlos Rois, director de Aesco.
“Había pensado en ir y decirles que se quedaran con lo que fue mi casa, pero me dijeron que no, que así no eran las cosas, que tengo que hacer frente a la deuda, que si me voy podrán embargarme, quitarme lo que tenga en Colombia. Así que me he quedado solo, mi familia se regresó. Y no sé qué va a pasar, lo único que quiero es despertar al lado de mi familia”.
El director de Aesco, Juan Carlos Rois, expuso algunos de los problemas y abusos que vienen padeciendo los inmigrantes que en España compraron pisos (apartamentos) con hipotecas y que al día de hoy han dejado de pagar las cuotas porque no tienen recursos para hacerlo.
“Han sido muchas las irregularidades”, explica Rois. “Estamos estudiando los casos, muchos por cierto, de personas que con una nómina de 500 euros tienen una deuda de casi 1.000.000 de euros o de 800.000, ya que figuraron como titulares o avalistas de pisos, con familiares, amigos o en algunos casos con desconocidos”.
Para Rois, la única forma de que los inmigrantes hagan sentir su problema es a través de movilizaciones. “Queremos llamar la atención de este grave problema que está dejando a muchos latinos sin donde vivir”.
Para aprobar los créditos, en algunos casos se obliga a las personas a firmar como aval los papeles de préstamos hipotecarios de otros, en muchos casos totalmente desconocidos.
Este es el caso de Orlando Loayza Miranda, a quien el día en que fue a firmar los documentos del nuevo piso con la inmobiliaria Tecnocasa le hicieron firmar como aval de otro comprador, y al otro comprador como aval suyo, sin ni siquiera conocerse.
Publicado en el diario EL PAIS de Cali
A Carlos Zambrano, de Pereira, el piso que compró en la zona de Carabanchel, en Madrid, le costó 220.000 euros. Comenzó a pagarlo en el 2005, y desde entonces no ha dejado de pagar. Sin embargo, sólo ha cancelado 3.000 euros de la deuda y 19.200 de los intereses. Ahora, sin trabajo, se ha quedado atrasado en dos cuotas y como ve el panorama, no podrá pagar más.
Caja Madrid, la primera de estas entidades en España, le hizo el préstamo a 30 años con cuotas que comenzaron en 750 euros. Hoy la cuota es de 1.650 y con la crisis se puede aumentar en unos 100 euros. Y no sólo eso: el piso cuesta hoy 170.000 euros, así que si lo vende, le pagaría al banco esos 170.000 y le quedaría debiendo el resto.
“No puedo más, no tengo con qué pagar, con lo que me pagan de paro (subsidio al desempleo) y lo que gana mi esposa a duras penas llegamos a 1.200 euros. A eso quítele el pago de comida, colegios de dos niños, libros, la cuota del coche, en fin, no queda nada para pagar la hipoteca”, dice.
José Marín también ha ido a Caja Madrid a entregar el piso que compró en el 2005 por un precio de 230.000 euros gracias un préstamo de la entidad y de los cuales ha pagado apenas 20.000. No se lo han recibido, ni se lo aceptarán en lo posible. La Caja de Ahorros le ha advertido que cómo sea tiene que pagar la deuda.
Y José no sabe cómo hacerlo. Se ha quedado sin trabajo y su esposa y sus dos hijos han regresado al país, de donde llegaron hace nueve años. Después de tener una casa de tres habitaciones, en un buen lugar de la capital española, se ha ido a vivir donde unos amigos pagando 250 euros por el cuarto donde duerme. Dormir es un decir porque, como si fuera poco, sufre de insomnio debido al estrés.
Se levanta todas las mañanas a buscar dos cosas, trabajo y asesoría para su caso, de por sí lleno de irregularidades en la forma, aunque en el fondo se atañe a las leyes.
De lo primero, nada. En cuanto a la asesoría, la cosa va mejor. La ha encontrado en Aesco y allí ha sabido que no es el único; que unos 2.o00 colombianos en toda España lo único que quieren es entregar el piso, devolverse y acabar con esta pesadilla.
Queremos que se cree un fondo de protección de las familias, tal y como existe en Alemania o Francia mientras pasa la crisis. Esta fue una de las propuestas del Psoe durante la campaña: Juan Carlos Rois, director de Aesco.
“Había pensado en ir y decirles que se quedaran con lo que fue mi casa, pero me dijeron que no, que así no eran las cosas, que tengo que hacer frente a la deuda, que si me voy podrán embargarme, quitarme lo que tenga en Colombia. Así que me he quedado solo, mi familia se regresó. Y no sé qué va a pasar, lo único que quiero es despertar al lado de mi familia”.
El director de Aesco, Juan Carlos Rois, expuso algunos de los problemas y abusos que vienen padeciendo los inmigrantes que en España compraron pisos (apartamentos) con hipotecas y que al día de hoy han dejado de pagar las cuotas porque no tienen recursos para hacerlo.
“Han sido muchas las irregularidades”, explica Rois. “Estamos estudiando los casos, muchos por cierto, de personas que con una nómina de 500 euros tienen una deuda de casi 1.000.000 de euros o de 800.000, ya que figuraron como titulares o avalistas de pisos, con familiares, amigos o en algunos casos con desconocidos”.
Para Rois, la única forma de que los inmigrantes hagan sentir su problema es a través de movilizaciones. “Queremos llamar la atención de este grave problema que está dejando a muchos latinos sin donde vivir”.
Para aprobar los créditos, en algunos casos se obliga a las personas a firmar como aval los papeles de préstamos hipotecarios de otros, en muchos casos totalmente desconocidos.
Este es el caso de Orlando Loayza Miranda, a quien el día en que fue a firmar los documentos del nuevo piso con la inmobiliaria Tecnocasa le hicieron firmar como aval de otro comprador, y al otro comprador como aval suyo, sin ni siquiera conocerse.
Publicado en el diario EL PAIS de Cali
lunes, 15 de mayo de 2006
Compra de vivienda en Colombia desde el exterior
Opciones para colombianos que quieren adquirir vivienda social para sus familiares.
La cooperativa Casacoop ofrece este programa para los residentes en el extranjero que deseen adquirir un inmueble de este tipo en el país. La gran ventaja es que a través de Internet se puede proyectar la financiación, preinscribirse y recibir un código para obtener el kit del propietario.
"Fuera del país hay un mercado potencial de 4 millones de compatriotas que tienen buenos ingresos y estarían en capacidad de adquirir una casa o un apartamento en Colombia. Para ellos, precisamente, lanzamos este plan", anota Luis Barbosa, gerente de Casacoop, cooperativa que impulsa la idea al lado de la compañía Miami Brokers.
"Inicialmente atenderemos a los residentes en Estados Unidos y Costa Rica, aunque la idea es ampliar la cobertura a España, Francia e Inglaterra", explica Andrés Talero, uno de los coordinadores del proyecto, que también contará con una página web, quien agrega que el corazón del proyecto es el sitio en Internet micasaencolombia.com
"Desde allí, el sistema le permitirá al inversionista bajar un archivo que contiene la promesa de compraventa y hacer el trámite de rigor".
Trámites
Según Barbosa, Casacoop ofertará viviendas sociales, con un esquema comercial que también incluye el préstamo en dólares. "Por ejemplo, para comprar un inmueble de 30 millones de pesos (11 mil dólares, aproximadamente), el cliente debe optar por una cuota inicial del 40 por ciento; el excedente, 18'540.000 pesos, lo financia Casacoop. La entrega es inmediata y las cuotas son de 431.000 pesos mensuales (unos 140 dólares).
"Además, los compradores podrán hacer el trámite de escrituración en los consulados por un precio de 150 dólares, aproximadamente, aunque también tienen la alternativa de dar un poder para que alguien asuma el proceso en Colombia y resulte más barato", concluye.
La relación contractual constructor-comprador estará garantizada por la cooperativa a través de un encargo fiduciario, en un manejo legal y muy similar al que se hace en Colombia, que le permitirá al comprador consignar y pagar su obligación.
Sobre las divisas. ¿Cómo se maneja el hecho de que a Colombia lleguen dólares, pero la cooperativa tenga que manejar pesos? El tema de las divisas fluye a través de una casa de cambio autorizada en Colombia, el respaldo -inicialmente- para negocios en Estados Unidos (E.U.) y la garantía de Fidusuperior, de acuerdo con el mercado formal.
La cooperativa Casacoop ofrece este programa para los residentes en el extranjero que deseen adquirir un inmueble de este tipo en el país. La gran ventaja es que a través de Internet se puede proyectar la financiación, preinscribirse y recibir un código para obtener el kit del propietario.
"Fuera del país hay un mercado potencial de 4 millones de compatriotas que tienen buenos ingresos y estarían en capacidad de adquirir una casa o un apartamento en Colombia. Para ellos, precisamente, lanzamos este plan", anota Luis Barbosa, gerente de Casacoop, cooperativa que impulsa la idea al lado de la compañía Miami Brokers.
"Inicialmente atenderemos a los residentes en Estados Unidos y Costa Rica, aunque la idea es ampliar la cobertura a España, Francia e Inglaterra", explica Andrés Talero, uno de los coordinadores del proyecto, que también contará con una página web, quien agrega que el corazón del proyecto es el sitio en Internet micasaencolombia.com
"Desde allí, el sistema le permitirá al inversionista bajar un archivo que contiene la promesa de compraventa y hacer el trámite de rigor".
Trámites
Según Barbosa, Casacoop ofertará viviendas sociales, con un esquema comercial que también incluye el préstamo en dólares. "Por ejemplo, para comprar un inmueble de 30 millones de pesos (11 mil dólares, aproximadamente), el cliente debe optar por una cuota inicial del 40 por ciento; el excedente, 18'540.000 pesos, lo financia Casacoop. La entrega es inmediata y las cuotas son de 431.000 pesos mensuales (unos 140 dólares).
"Además, los compradores podrán hacer el trámite de escrituración en los consulados por un precio de 150 dólares, aproximadamente, aunque también tienen la alternativa de dar un poder para que alguien asuma el proceso en Colombia y resulte más barato", concluye.
La relación contractual constructor-comprador estará garantizada por la cooperativa a través de un encargo fiduciario, en un manejo legal y muy similar al que se hace en Colombia, que le permitirá al comprador consignar y pagar su obligación.
Sobre las divisas. ¿Cómo se maneja el hecho de que a Colombia lleguen dólares, pero la cooperativa tenga que manejar pesos? El tema de las divisas fluye a través de una casa de cambio autorizada en Colombia, el respaldo -inicialmente- para negocios en Estados Unidos (E.U.) y la garantía de Fidusuperior, de acuerdo con el mercado formal.
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