domingo, 25 de diciembre de 2011

COLOMBIA AHORA ES NUEVO DESTINO PARA INMIGRANTES

¿Se convertirán España y Venezuela en países de emigrantes? ¿Se estará viviendo el fin del paraíso español? Las cifras son impactantes: se estima que, mientras 500.000 venezolanos dejan su país cada año, desde este próximo 2012, la misma cifra de españoles saldrán de su país buscando un nuevo lugar donde asentarse.
Hasta el momento, más de 6.400 ecuatorianos, colombianos y peruanos han dejado España en los últimos tres meses huyendo de la crisis que golpea al país, que hace poco gozaba de la mayor tasa de inmigración de la Unión Europea.
Aunque en Venezuela el número de imigrantes para el año 2010 seguía siendo el doble de la cifra de emigrantes, son cada vez más los venezolanos que llegan al país. Para algunos, la gran presencia venezolana en nuestro país se debe a factores como el ambiente favorable para el desarrollo de inversiones y a unas condiciones económicas estables. Para otros, la estabilidad política y las garantías jurídicas son las razones que explican dicho comportamiento de nuestros vecinos.


Ya sea debido a una u otra causa, aunque Colombia y Venezuela son países tan parecidos, guardan grandes diferencias en términos laborales y de contratación. La jornada laboral, el respeto a los derechos del trabajador, el gran desarrollo de sindicatos y el salario más alto de Latinoamérica hacen parte de esas diferencias.

En cuanto a España, la emigración no puede explicarse con tan sólo el argumento del desempleo. Los jóvenes españoles se han animado a salir de su país para conocer nuevas culturas, a tal punto que los cupos para erasmos, o experiencias académicas internacionales, están llenos, según explica Rubén López, periodista español de La República.

A través de las historias de Vanessa Pérez y Rubén López, periodistas de La República, conoceremos la situación de estos dos países en términos de salarios, jornada laboral, desempleo y otros aspectos económicos.

No alcanza el mínimo

Después de haber trabajado en El Independiente de Hidalgo por 5 meses, Rubén decidió aventurarse una vez más. Con tan sólo una entrevista pactada en Caracol Radio, llegó a Bogotá en julio de este año. Su voz era perfecta para trabajar en dicha cadena, sin embargo, no consiguió el trabajo porque, según los directivos, Rubén López, de 23 años y nacido en Madrid, no tenía conocimiento de la política nacional. Tras enviar algunas hojas de vida, a Rubén lo llamaron del diario La República. Desde ese momento, realiza sus prácticas en este medio.

Rubén López forma parte de la actual oleada de emigrantes españoles; constituida por las 128.655 personas que dejaron España durante el 2010 para asentarse en algún lugar en el extranjero. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística, cada año se marcharán medio millón de personas, aproximadamente.

Tal vez sea por la tasa de desempleo, estimada en un 22.7% para el próximo año; o a causa del salario mínimo español, considerado el tercero más bajo de la UE; o incluso por un deseo de los españoles de salir del país para experimentar nuevas culturas. Sea cual sea la razón de este gran número de españoles que salen de su país, el hecho es que esta tasa de migración sigue creciendo y España se está convirtiendo de nuevo en un país de emigrantes.

A pesar de que el salario mínimo en España es de 641,1 euros, unos $1.639.077, más del triple de lo reglamentado en Colombia, Rubén decidió viajar al país por dos razones. La sobredemanda de los puestos de trabajo en los buenos medios de comunicación españoles hace que sea complicado conseguir una buena práctica y para él, la experiencia como practicante en el exterior es más útil y tiene más valor que una práctica en su país de origen.

Rubén trabaja aproximadamente ocho horas diarias, unas 800 horas durante los 5 meses que duró su práctica en el Diario La República. En su país de origen, por otro lado, el tiempo de práctica exigido es de 300 horas, lo que equivale a trabajar 4 horas diarias.

Lo único barato: la gasolina

Aunque Vanessa Pérez había llegado a Bogotá hacía ya un año, aún no tenía un trabajo. Al menos 10 hojas de vida había enviado a diferentes empresas, incluso una de ellas tuvo que dejarla con el vigilante del medio de comunicación, quién la recorrió con su mirada de pies a cabeza cuando le dijo que no tenía una recomendación.

Empezó un proceso de contratación con una empresa, pero viendo la gran cantidad de papeles que se requiere para que un foráneo pueda trabajar en el país, la empresa no terminó lo que había empezado. Sin embargo, con su mano fracturada llegó a las instalaciones de La República. Tenía una entrevista ese día para el cargo de periodista, para el cual la contrataron meses más tarde.

Vanessa Pérez llegó hace 3 años al país, tras haberse casado con un periodista colombiano. Ambos decidieron residir en Bogotá porque “las condiciones no están para vivir en Venezuela”. Aunque el país vecino tiene unsalario mínimo aproximado al colombiano, 1.548.000 bolívares, la inflación es muy alta. En los primeros once meses de este año, el índice inflacionario estuvo en 25.4%. Esta situación hace que el poder adquisitivo en Venezuela se reduzca de sobremanera.

Así, aunque Vanessa ganara 2 millones de bolívares cada mes cuando trabajaba en El Nacional de Caracas, hace 3 años, esa cantidad le alcanzaba para poco.”Tan sólo el alquiler de un aparta estudio cuesta 1 millón de bolívares” y “una entrada de cine cuesta 35 mil bolívares, sin comida”, afirma Vanessa. Ella hace parte de los más de 500 mil venezolanos que cada año salen de su país. Algunos en busca de seguridad política, económica y jurídica, otros huyendo de la inflación ascendente y los altos precioso el temor al gobierno actual. Según ella, en Colombia las personas tienen más beneficios, una mejor calidad de vida, además de seguridad y mayor poder adquisitivo.

Sin embargo, Venezuela también ofrece algunos beneficios. La tasa de desempleo del país se ubica en un 8.2% descendente, los derechos del trabajador son muy respetados y un carro puede tanquearse con algunas monedas.

El salario mínimo

Durante este tiempo, Rubén López recibió 535.000 mensuales de salario, unos 209 euros. Una cifra no muy alejada de los 300 euros que le habrían pagado como practicante, de haberse quedado en España. Sin embargo, Rubén afirma que ninguno de estas cantidades le alcanzan para mucho, pues tan sólo el alquiler de un cuarto le costaría en España más de 200 euros, mientras que en Bogotá paga 130 por mes. A días de su regreso a su país, Rubén, aunque ve con preocupación las cifras de desempleo y salario en España, espera que pueda obtener un salario de no más de 1.000 euros, trabajando 8 horas diarias.
Fuente: ELUNIVERSAL.COM.CO

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